Por: Grisuleyda Guerrero Fotos: Alexander Mora
Es un narrador visual de rostros y de los eventos sociales más importantes que tienen como epicentro la República Dominicana. Silverio Vidal es un compañero de camino y un guía para varias generaciones de fotógrafos y periodistas sociales, con quienes comparte su pasión por contar historias. Durante más de tres décadas se ha desempeñado como reportero gráfico del Departamento de Revistas del periódico Listín Diario, consagrando su vida al arte de la fotografía.
Narra como su pasión por el lente surgió de su aprecio por el arte y la necesidad subsistir, mientras recuerda que sus inicios se dieron de manera espontánea, cuando se desempañaba como mensajero en el Departamento de Relaciones Públicas de una entidad bancaria.
“El fotógrafo Milton González, quien trabajaba para el periódico El Nuevo Diario, tenía dificultad para viajar al interior con el administrador y me dejaba la cámara y el flash listo, para que únicamente tuviera que apretar el obturador. Después me llevó a practicar al periódico donde aprendí a revelar los negativos y a cubrir los eventos deportivos. Hasta que un buen día me llamaron de Sedefir, hoy Ministerio de Deportes”, rememora.
Su gran oportunidad profesional tuvo lugar en el periódico Hoy, tras enterarse de una vacante por su compañero del lente, Milton. Allí comenzó su andar de tres años con una cámara sin exposímetro, esculpiendo en cada captura su estilo explorador y espontáneo. En 1993 ingresó al Departamento de Revistas del Listín Diario, bajo la dirección del Dr. Rafael Molina Morillo, emprendiendo una carrera que continua marcando sus huellas en la fotografía dominicana.
En sus más de tres décadas de consagración al ejercicio fotográfico, ha capturado en su memoria: rostros y escena que revelan los desafíos de su oficio. Recuerda cuando cubría un concierto de Chayanne en Maracaibo, Venezuela, que solo permitían tomar fotos durante la primera canción y, lo expulsaron tres veces, finalmente le permitieron continuar su labor.
En otra ocasión, en Baní, un dueño de una banca le apuntó con una escopeta; y en Sabana Perdida, un señor lo llevó a un destacamento policial alegando que tenía un chaleco similar al usado en un atraco del que había sido víctima en días anteriores.
Una experiencia que puso a prueba su carácter, pero sacó a flote su pasión, fue durante una cobertura en el Aeropuerto Las Américas. “Fuimos por una denuncia de que los aviones estaban abandonados y no permitían hacer fotos, pero logré tomarlas sin que se dieran cuenta, ni siquiera el periodista que me acompañaba. Cuando llegamos al Departamento de Revistas y comentamos lo sucedido al director Rafael Molina Morillo, él solo me dijo: “Silverio, revela las fotos; yo sé que tú las hiciste.”, recuerda.

Fotos: Alexander Mora
Silverio ha vivido muchos momentos gratificantes durante su carrera, en los que ha podido retratar diversas personalidades del ámbito internacional, entre la que destacan: la escritora Julia Álvarez, la destacada periodista Patricia Janiot, el sacerdote episcopal Alberto Cutié, a los famosos presentadores Don Francisco, Raúl de Molina y Lili Estefan, entre otras luminarias.
Sin embargo, quienes le conocen saben que su sensibilidad fotográfica encuentra igual belleza en los gestos cotidianos, en la calle, en las flores, en los insectos y en la curiosidad de la gente, lo que percibe a veces como disfrute y en ocasiones como un instrumento de denuncias.
En su quehacer artístico ha sido merecedor de importantes premios y reconocimientos que validan su creatividad, como los otorgados por la Editora Listín Diario en 1993 por la Fotografía del Año y su trabajo titulado Combustible para el Fogón, donde presentó tres adolescente cargando leña; Foto estudio, en el 1995; Foto curiosa y Foto Cultural en el 1996, conquistando el premio de un crucero por las islas del Caribe. En 1998, como un despertar de conciencia, dio a conocer su exposición Eco-curiosidad con la que hizo un llamado a la reflexión sobre el uso abusivo de los pesticidas en la agricultura y en el hogar.
Sin duda, es un gran profesional y un hombre de valores que conserva en su corazón las memorias de su infancia en la comunidad El Prado, en su natal provincia Monte Plata.
De ella recuerda el desayuno que le llevaba a su padre en el conuco, la diversión de lanzar el anzuelo en el río La Sabita, los momentos de vigilancia para evitar que las gallinas se comieran el arroz que se estaba secando, y los inolvidables juegos de pelota en las tardes antes de la rutina de achicar las vacas.
Todo ello es prueba de que a pesar de los lujosos espacios a los que lo ha llevado su trabajo, nunca olvida de dónde viene ni la formación de hogar que lo forjó como un hombre de principios y valores.
Detrás del destacado fotógrafo se encuentra el hombre de familia, que junto a su esposa, Carmen Walters de Vidal, ha sabido construir un hogar que dio como fruto a Veris Vidal y a Luis Manuel, ambos doctores en medicina, y una nieta que colma sus días de indescriptible ternura.
La vida de este talentoso ser humano nos invita a mirar con detenimiento a nuestro alrededor y descubrir, en lo cotidiano, a esas personas que nos inspiran y caminan a nuestro lado; solo debemos desempolvar el
lente.

Su sensibilidad fotográfica encuentra belleza en los gestos cotidianos, en la calle, en las flores, en los insectos y en la curiosidad de la gente, lo que percibe a veces como disfrute y en ocasiones como un instrumento de denuncias.Fotógrafo, Silverio Vidal
