Texto: Grisuleyda Guerrero Fotos: Marco Trombin, producida por Vanilla I Tim Voelkner, producida por Vanilla I Agradecimientos: Mayra Puello
De las entrañas de nuestro país nacen jóvenes que sueñan en grande y no temen trabajar duro para convertir esos sueños en realidad. Dentro de ellos se encuentra la actriz y bailarina dominicana Camila Issa, una joven determinada, perseverante, y empática que destacada en la industria del cine internacional por su participación en producciones como El Grito de las Mariposas, Are You Afraid of the Dark?, de Nickelodeon, y en la escena local en las películas: La Boya, La Novia del Atlántico, de Celinés Rodríguez y No salgas, de Victoria Linares. Ella nos comparte de forma muy honesta algunos aprendizajes y desafíos a los que se enfrenta una actriz cuando se apagan las cámaras.
Camila es indetenible. Actualmente conjuga su pasión por el arte con la enseñanza a través de su plataforma Acting con Camila, en la que abraza la misión de acercar a las personas al arte y motivarlas a seguir sus sueños mientras aprenden de actores y profesionales activos en la industria cinematográfica, asegurándose de que, más allá de la técnica, los participantes conecten con su alma a través del arte.
Su talento y disciplina evidencian que en jóvenes como ella descansa la esperanza y el futuro del arte en nuestra nación. La génesis de su amor por las artes se encuentra en su niñez, cuando su madre la llevaba a clases de ballet, disciplina que ella describe como su primer gran amor. Pero fue a la edad de 13 años cuando hizo su primer solo; precisamente en esos minutos en el escenario se llenaron de lágrimas sus ojos al comprender que el arte siempre iba a marcar su vida.
“Para mí, el arte es vida. Nos cuestiona, nos confronta, nos abraza y nos transforma. Nos hace sentir todo: lo bueno y lo difícil. Es la forma más honesta de conectar, de sanar y de dejar huellas”, así define la joven actriz la pasión que la llevó a dar un salto definitivo de su carrera en Administración de Empresas y el mundo de los negocios hacia la actuación, que comenzó con su participación en la producción El Grito de las Mariposas, demandando que renunciara a su trabajo en una institución financiera, lo que dio inicio a la artista que es hoy.

Hacer de tu pasión un medio de vida no puede definirse de otra manera que no sea plenitud: dedicarte por completo a lo que amas y te hace sentir vivo. Sin embargo, esto implica enfrentar desafíos que Camila describe con honestidad y valentía: “El camino de un actor está lleno de inestabilidad e incertidumbre. Hay que probarse una y otra vez y convivir con la falta de seguridad económica. También está el rechazo constante: la mayoría de las veces la respuesta es un "no", hasta que un día llega ese "sí" que lo cambia todo. Pero precisamente esos retos hacen que cada logro se sienta inmenso y valga el esfuerzo”, afirmó emocionada.
En nuestra conversación hay un tópico que no podía faltar, y es su visión sobre las ventajas y desventajas de las redes sociales como herramienta importante para la proyección de un artista. Desde su mirada reflexiva y madura, resaltó que las plataformas digitales son una ventana poderosa que permite al artista mostrar su trabajo, conectar con audiencias y generar comunidad. Sin embargo, subrayó su lado más complejo: “He aprendido que lo mejor llega cuando somos honestos, cuando mostramos quiénes somos de verdad. Yo trato de usarlas como herramienta, no como medida de mi valor”, aseguró.
Queda evidenciado que en el arte, como en la vida misma, no todo es color de rosa, pero cuando amas lo que haces y lo asumes con entereza, siempre vale la pena arriesgarlo todo por ese sueño. Camila sigue apostando a su propósito de contar historias que inspiren y lleguen a personas de todas partes del mundo. Además, anhela multiplicar su pasión en el futuro con la creación de una escuela de artes en la República Dominicana, donde los estudiantes puedan aprender directamente de profesionales en ejercicio.
Ella nos reafirma la gran lección de que todo lo bueno que llena nuestro corazón tiene huellas de sacrificio y que no hay otra forma de recorrer el sendero que no sea peldaño a peldaño. Finalmente, le preguntamos cómo logra equilibrar sus dos pasiones, la actuación y el ballet, y nos regaló este poderoso mensaje: “La actuación es mi alimento mental, y el ballet es mi alimento físico. No tengo recuerdos antes de bailar, empecé a los dos años, y espero no tener después”.
